En el Mobile World Congress 2014 se presento el esperado Samsung Galaxy S5. Durante los últimos meses, han sido muchas las especulaciones sobre las prestaciones que la compañía surcoreana integraría en su nuevo buque insignia. A simple vista, se parece mucho a su antecesor y a otros modelos de la marca. Veamos qué le diferencia del resto de sus hermanos de gama alta.
Diseño y pantalla:
Lo primero que podemos observar es que el diseño del Samsung Galaxy S5 sigue unas líneas muy parecidas al S4 y al S3. El acabado sigue siendo de plástico, aunque aquí podemos comprobar una diferencia con el Galaxy S4 y que lo asemeja al Note 3: simula la piel en la parte trasera de la carcasa para darle mayor elegancia.
En cuanto al tamaño (alto 142 mm y ancho 72.5 mm) y el grosor (8,1mm) no hay mucha diferencia, el Galaxy S5 pesa 15 gramos más que su predecesor y cuenta con una pantalla Super AMOLED Full HD de 5,1 pulgadas, una más que el S4, con una resolución de 1.920x1.080 píxeles (nada de resolución 2K). Una novedad es que trae un sensor de luz que adapta el brillo de la pantalla automáticamente.
Procesador, memoria y sistema operativo:
En su interior integra un procesador Qualcomm Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2.5 Ghz a diferencia del Qualcomm 600 a 1,9 Ghz del S4. La memoria RAM se queda en 2 GB y no en 3 como se rumoreaba, e incluye un almacenamiento interno de 16 o 32 GB a elegir, ampliable a 64 GB con tarjeta microSD. Obviamente el sistema operativo que lleva es la última versión Android Kitkat 4.4.2 la diferencia destacada es que sustituye la microSIM por la nanoSIM como el iPhone 5S.
Cámara, sensor de huellas y pulsómetro:
En la cámara y en los nuevos sensores es donde residen las mayores diferencias entre el Galaxy S5 y el Galaxy S4. Samsung le ha incorporado a su nuevo buque insignia un sensor de 16 megapíxeles (el Galaxy S4 contaba con 13 Mpx) para competir con otros smartphones de gama alta del momento. La cámara mejora a nivel de software y en velocidad de funcionamiento, ya que tiene un autoenfoque de 0,3 segundos.
Otras dos mejoras son el sistema Selective Focus, que permite reenfocar una imagen tras hacer la foto y jugar con la profundidad de campo, y el modo HDR que permitirá ver en tiempo real como quedaría la foto. La cámara frontal tiene 2,21 megapíxeles. Por otra parte, llega la grabación de vídeo 4K/UHD a la cámara del Samsung Galaxy S5, una novedad muy esperada por los usuarios.
Sensor de huellas y pulsómetro:
Por fin podemos confirmar que el Samsung Galaxy S5 cuenta con un sensor de huellas dactilares, y no con un reconocimiento de iris como se decía en un principio. El sensor de huellas dactilares se encuentra integrado en el botón central de inicio del terminal que no cambia de aspecto. Así que, al ser ovalado y más pequeño que el dedo, el sistema de Samsung funciona deslizando el dedo varias veces (de arriba a abajo) sobre el botón. El Galaxy S5 permite incluir hasta tres
usuarios diferentes (habrá que ir viendo si no da problemas como los dio en un principio el iPhone 5S).
No obstante, la gran sorpresa de Samsung la ha dado al incorporar otro sensor justo debajo de la cámara y al lado del flash LED, un punto donde acostumbramos a apoyar el dedo índice o el corazón para sujetar el teléfono. Se trata de un pulsómetro, capaz de leer las pulsaciones y registrarlas en la app S Health. Esta característica viene perfecta para conectar con el nuevo gadget también presentado en el MWC14: la pulsera Gear Fit.
Conectividad, batería y extras: La batería también difiere con la del Galaxy S4, aunque se ha quedado un poco corta. Cuenta con una capacidad de 2.800 mAh intercambiable y promete 390 horas en reposo, 10 horas de navegación web y hasta 21 horas de conversación.
Conclusiones:
A pesar de su apariencia, el Samsung Galaxy S5 sí trae nuevas e interesantes prestaciones para los usuarios, entre las que destacan la cámara, los sensores de huellas dactilares y pulsómetro, la resistencia al agua y al polvo y el sistema de ahorro de energía.